FLORA CARNIVORA

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Exposición fotográfica

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A través de la historia, el destino de la especie humana ha estado inexorablemente asociado a las flores. Su dependencia con respecto a ellas parece ser cada vez mayor, sin embargo el estudio y clasificación de flora carnívora en particular ha sido silenciado durante siglos. un manto de oscurantismo y la leyenda de la voluptuosidad perturbadorahan contribuido a ello. No hay noticia de ella en el primer libro conocido de botánica, El libro de jardinería de Maduk-Apadal-Iddina II, del siglo VIII AC.

En la obra de Teofastro de Ereso considerado “El padre de la botánica” tampoco ofrece referencia alguna. A comienzos del siglo XVI, un grupo de botánicos centroeuropeos llamados “los herboristas”, se interesaron por sus cualidades curativas, pero no las clasificaron.

Durante el siglo XVIII se incrementaron los ejemplares de los herbarios europeos gracias a las numerosas expediciones al Nuevo Mundo y a otros territorios poco conocidos. La Real expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada realizada por José Celestino Mutis, marca un hito en la ciencia botánica, pero es solo hasta 1875 cuando Charles Darwin escribe el primer tratado sobre flores carnívoras, sus Insectivorous Plants.

Como grupo evolutivo, las flores carnívoras son distintivas no sólo por la vasta cantidad de modos de reproducción que presentan sino también por su forma y tamaño.

Su belleza ornamental, su carácter comestible y aromático, así como sus cualidades curativas, científicamente demostradas, podrán verse en esta exposición de UNOMÁS, artista plástico y botánico, producto de 7 años de investigación, y que saca a luz por primera vez, 195 de las 842 especies de floras carnívoras hasta ahora clasificadas.

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